Cooperación internacional: la formula del éxito para la restauración del Patrimonio Mundial

     Si la semana pasada os hablábamos de una “restauración” peculiar que habíamos visto en Luang Prabang, Laos, ciudad declarada por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad desde el año 1995 y dabamos un pequeño tirón de orejas a esa institución, esta semana queremos comentaros los magníficos trabajos de restauración y reconstrucción que, auspiciados en algunos casos por la Unesco, hemos visto en algunos de los sitios que hemos visitado. Como decíamos anteriorme, la cooperación internacional ha dado y sigue ofreciendo estupendos frutos de lo que se puede hacer a favor del Patrimonio Mundial. El beneficio es para todos, ya que los países pobres o con menos recursos económicos reciben a restauradores formados internacionalmente que se ocupan de los proyectos y ejecución de las obras de restauración, lo que sirve también de campo de trabajo para recién licenciados que necesitan ejercitarse en todo aquello que se les enseñó en sus centros educativos; y por otra parte la gente local aprende de las técnicas y criterios de restauración internacionales de una forma directa y práctica.

Vista general de Wat Sisaket, Vientián (Laos).

Vista general de Wat Sisaket, Vientián (Laos).

     En el mismo Laos, y contrastando de manera más que evidente con lo que vimos en Wat Xieng Thong, en Luang Prabang, visitamos en la capital Vientián el templo de Wat Sisaket, convertido en museo nacional. El templo es uno de los más bellos de la ciudad y en su interior conserva pinturas murales que representan la jakata, una serie de historias que cuentan la vida de Buda. Debido a la humedad y altas temperaturas de la capital las pinturas se encuentran muy deterioradas y en algunos casos directamente perdidas. Pues bien, un acuerdo entre los gobiernos de Laos y de Alemania está permitiendo que un grupo de restauradores alemanes estén acometiendo un minucioso y magistral trabajo de restauración de éstas. En el templo estaban trabajando dos jefes de equipo alemanes que dirigían y estaban enseñando a un grupo de personas locales. El resultado de lo ya terminado era magnífico. En el claustro que rodea el templo se podía ver ya una parte del trabajo realizado. En él, a partir de una zona en la que se había conservado parcialmente la policromía de los muros, se había recuperado una porción de ésta y al tratarse de frisos repetitivos se había recreado el resto para lograr dar una idea de la decoración original. El resto del claustro, se había dejado limpio y sin ningún tipo de reconstrucción, ya que en los demás muros la policromía estaba completamente perdida.

     Otro de los ejemplos de cooperación que pudimos ver fue en Tailandia, en la ciudad de Ayutthaya, la que en su día entre 1350 y 1767 fue capital del reino de Siam. Hoy en día es básicamente un gran parque arqueológico en donde están diseminados más de una docena de enormes templos. La Unesco la declaró Patrimonio de la Humanidad en 1991 y desde entonces se ha ocupado activamente de su conservación. De hecho, tras las inundaciones sufridas en 2011 muchos de los monumentos padecieron grandes daños, los cuales han sido subsanados durante estos años y en la actualidad la Unesco trabaja en un plan para mitigar en el futuro el riesgo de inundaciones en la zona. La consolidación de los monumentos ha sido un éxito, aunque algunos de ellos se vean torcidos u ondulados, pero gracias a que la mayor parte de ellos son de ladrillo se han podido acomodar al movimiento de la tierra y no han caído al suelo colapsados. En estos momentos se está llevando a cabo la restauración de uno de los últimos templos, el Wat Ratchaburana, del que se están encargando un grupo de restauradores alemanes y franceses. Los revestimientos de estuco de la torre principal estaban muy dañados y se está trabajando en su consolidación y en aquellos que es posible en su reintegración, dejando claro y visible siempre cual es la parte añadida. Esto permite una mejor lectura y compresión de los monumentos, pero sin distorsionar lo que es original de lo que es una reconstrucción moderna. Ese mismo procedimiento es el que se ha aplicado en otros recubrimientos de estuco perdidos en algunas de la múltiples torres y stupas de Ayutthaya.

     Pero si hay un parque histórico perfectamente conservado y que sirve de ejemplo de la restauración y conservación activa ese es el de Sukhothai, declarado desde 1991 Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. Sukhothai fue capital del reino del mismo nombre en los siglos XIII y XIV y representa el periodo de oro del arte Tailandés. En el interior de sus murallas se conservan los restos del palacio real y de 26 templos, de cuyo cuidado se encarga el Departamento de Bellas Artes de Tailandia con la ayuda de la Unesco y lo cierto es que parece un edén, cuidado al minimo detalle, limpio y con la hierba cortada como en un campo de golf. Los trabajos más importantes de restauración se llevaron a cabo entre 1976 y 1988 bajo el auspicio de los expertos de la Unesco, aunque las labores de campo fueron realizados por tailandeses, ya que en ciertos aspectos, como en la reconstrucción total de las imágenes de Buda, no coincidían con los criterios de los técnicos internacionales. Pese a ello, el trabajo realizado es magnifico y hoy en día la conservación de todo el entorno es un ejemplo para otros parques arqueológicos.

     Finalmente, otros dos buenos ejemplos de restauración y de colaboración son Phimai y Phanom Rung, ambos de estilo Khmer y cuyas restauraciones fueron acometidas principalmente entre los años 60 y 80 en colaboración entre los gobiernos tailandés y francés. La reconstrucción del conjunto usando piedra de un color diferente para que claramente se vean las estructuras originales de las añadidas, la estabilización de estructuras con soportes y vigas casi invisibles y el respeto a la hora de recomponer los relieves, sin inventar nada, hacen que sea un placer contemplar ambas ruinas. Además, aunque de un tamaño considerablemente inferior a Angkor Wat, en Camboya, ambos son antecedentes de este último y maravilloso complejo y muchísimo menos concurridos de turistas, con lo que es una experiencia realmente única que os aconsejamos. Así que si alguna vez tenéis la oportunidad de visitar Tailandia no os dejéis llevar solamente por el canto de sirena de las playas y el sol, es un paraíso lleno de monumentos y arqueología mucho menos visitado que la costa y excelentemente conservados.