Corias bien vale una visita

     Entre montañas y valles frondosos y rodeado de parques naturales se encuentra Cangas de Narcea, un enclave privilegiado pero de acceso un tanto complicado. Muy cerquita, a tan sólo dos kilómetros de distancia, se encuentra el conocido como el Escorial asturiano, el Monasterio de Corias. Una auténtica maravilla que ha sido restaurado y convertido en Parador Nacional de Turismo.

Vista de la fachada principal del Monasterio de Corias

Vista de la fachada principal del Monasterio de Corias

     La historia del Monasterio se remonta al siglo XI, cuando fue fundado por los condes Piñolo y Aldonza. Ambos desde hacía años tenían la intención de fundar un monasterio, pero no fue hasta que su criado tuvo una serie de apariciones y sueños donde se le comunicaba el lugar exacto donde debía levantarse el edificio, que éstos se decidieron. Las obras tuvieron lugar entre los años 1022 y 1044 y tras su consagración se estableció allí una comunidad de doce benedictinos. Los condes legaron un importante patrimonio como dotación fundacional, cantidad que fue incrementándose progresivamente hasta que llegaron a tener bajo su jurisdicción 26 monasterios, 18 iglesias y un buen número de tierras y cotos. Ello hizo que se convirtiera en el señorío monástico más importante del occidente astur. Esa bonanza económica permitió que durante el siglo XVI se derribara la iglesia románica original y se contruyera la actual de tipo renacentista. Levantada entre los años 1593 y 1650 sigue la corriente herreriana por su austeridad decorativa, tanto en su fachada como en su interior. Esta simplicidad de formas contrasta con los retablos, tanto del altar mayor como de los laterales y los de las capillas, que se encuadran ya en el pleno barroco, con sus columnas salómonicas emparradas y sus imagenes llenas de movimiento.

     Ya en el siglo XVIII, en 1763, tuvo lugar en el monasterio un terrible incendio que lo destruyó casi en su totalidad. Del furor de las llamas tan sólo consiguieron salvarse la iglesia, la sacristía y la bilbioteca. Poco después comenzaba su reconstrucción, y la traza del nuevo edificio quedaba a cargo de Miguel Ferro Caaveiro, maestro de obras de la Catedral de Santiago de Cosmpostela, quién fue supervisado por Ventura Rodríguez.

El monasterio en su fundación

El monasterio en su fundación

El monasterio en el siglo XVII

El monasterio en el siglo XVII

El monasterio neoclasicista

El monasterio neoclasicista

     Es ahí cuando surge el edificio de canones clasicistas que ha llegado a nuestros días. Su planta de 7.732 metros cuadros engloba en su interior no sólo la anterior iglesia renacentista, sino también dos grandes patios cuadros, uno más noble, formado en su piso inferior por arquerías de medio punto y ajardinado; y otro más austero y con fachadas revocadas.

     En 1835 los monjes benedictinos son expulsados del edificio durante la Desamortización de Mendizábal. El monasterio permanecerá vacio por un tiempo, hasta que en 1860 se instala en él una comunidad de dominicos. Esto propició que algunas de las esculturas que ornaban los retablos principales fueran sustituidas por figuras religiosas de los dominicos. Es por ello que en la sacristia de la Iglesia se conservan una serie de imágenes que primigeniamente formaban parte de la decoración. La presencia de estas esculturas en la sacristía permite ver de cerca el trabajo de los escultores y cómo las imágenes de mayor tamaño se vaciaban por su parte posterior para aminorar el peso de las estructuras.

     A partir de 1957 el monasterio fue instituto laboral y posteriormente sus instalaciones sirvieron de centro de formación profesional. En el año 1982 fue declarado Monumento Histórico-Artístico Nacional. Sin embargo, las grandes proporciones del edificio y el inmenso coste de mantenimiento de las instalaciones estaban haciendo peligrar su conservación. Por este motivo, en el 2005 Paradores de Turismo llegó a un acuerdo con la comunidad de Dominicos del Monasterio por la que éstos cedían una buena parte del monasterio a Paradores a cambio de la restauración completa del edificio y de conservar la iglesia y una pequeña zona de clausura para el uso exclusivo de la comunidad religiosa. Tras una laboriosa restauración de casi ocho años, el Parador fue inaugurado en 2013 y el resultado es absolutamente impresionante. Se ha conservado ese aire de monasterio, con grandes corredores de decoración austera y piezas de mobiliario muy sencillas, tanto en habitaciones como zonas comunes, pero se ha dado una nueva e impactante vida a espacios como la biblioteca o el refectorio convertido en restaurante.

     Incluso para dar un mayor aliciente tanto a sus espacios como a los visitantes, el Parador de Corias forma parte de Ars Fundum, una iniciativa de inversión privada fundad en 2005 que pretende la promoción de artistas españoles y portugueses. Por ese motivo en la Biblioteca colgaban 31 lienzos cedidas por el artista portugués Rui Macedo que aludían a grandes obras del género paisajístico producidas a lo largo de la historia del arte, pero sólo a través de sus fingidos marcos y cartelas.

La biblioteca con las obras de Rui Macedo colgando de sus muros

La biblioteca con las obras de Rui Macedo colgando de sus muros

     Si con todo esto no habéis quedado ya conquistados y no estáis preparando veloces una escapadita a Corias os desvelamos la guinda del pastel: el Parador cuenta además con instalaciones de balneario y piscina climatizada en los sótanos del edificio. Todo un lujo no sólo para regalar a la vista sino también para el descanso del cuerpo y de la mente. Fue durante los trabajos de acondicionamiento de los sótanos cuando descubrieon los restos de la antigua iglesia románica, los cuales han sido preservados y se exhiben en una pequeña exposición que cuenta con todo detalle en una serie de paneles explicativos la historia que nosotros aquí os hemos resumido.

     No os penséis que este post está patrocinado, por que no es cierto, simplemente nos gusta reconocer cuando las cosas se hacen bien. La labor realizada bien merecería ser considera Marca España y no otras cosas que se intentan promocionar vanamente. Aquí no sólo se ha preservado para el futuro un magnífico edificio que de otra forma podría haber peligrado en su conservación, sino que también se ha creado un lugar de descanso y de disfrute para todos siendo absolutamente respetuosos con lo existente. No se ha pretendido enmascarar nada, en todo momento eres consciente de que te encuentras en un ambiente monastico, pero más calido y modernizado. Todo el complejo respira respeto por lo que fue el edificio y sigue siendo todavía en parte hoy en día. Es por ello que os decimos que Corias bien vale una visita!!

Puente medieval que une el pueblo de Corias con el Monasterio

Puente medieval que une el pueblo de Corias con el Monasterio

Por cierto, os anunciamos que a partir de ahora los post de INVESTIGART cambian de día. En vez de publicar lunes, miércoles y viernes, pasamos a los lunes y  jueves. Asi que no os despistéis, que os contamos!!!