De modelo trascendente a pérdida por desidia: La Anunciación que Tiziano regaló a la Emperatriz

     Uno de los temas más representados en la historia del arte occidental es la iconografía de la Anunciación a María. Son miles las pinturas que se han realizado basándose en estas palabras del evangelio de San Lucas:

“Y entrando el ángel en donde ella estaba, dijo: ¡Salve, muy favorecida! El Señor es contigo; bendita tú entre las mujeres. / Mas ella, cunado le vio, se turbó por sus palabras, y pensaba qué salutación sería esta. / Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. / Y ahora, le concebirás en tu viente, y darás á luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. / Este será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin. / Entonces María dijo al ángel: ¿Cómo serña esto? pues no conozco varón. Respondiendo el ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios […] por que nada hay imposible para Dios. / Entonces María dijo: He aquí la sierva del Señor; hágase conmigo conforme a tu palabra. Y el ángel se fue de su presencia”.

Lucas 1: 28-38.

    Entre todas las obras que tomaron como inspiración este tema hay una que destacó especialmente ya que sirvió de inspiración a cientos de artitas a partir del siglo XVI. Se trata de la Anunciación que Tiziano Vecellio realizó hacia 1532 para el altar mayor de la Iglesia de San María degli Angeli de Murano. Sin embargo,tal y como nos cuenta Vasari en la “Vida” de Tiziano:

“Pero no queriendo el que la había encargado pagar los 500 escudos que pedía Tiziano, por consejo de Pietro Aretino, Tiziano decidió donarla al emperador Carlos V, que le hizo, gustándole infinitamente la obra, un regalo de dos mil escudos”.

     Antes de que Tiziano enviáse la obra, como un regalo a la Emperatriz Isabel de Portugal, esposa de Carlos V, en 1537, el grabador Jacopo Caraglio llevará a cabo un grabado de la pintura incorporando el emblema del Emperador Carlos V Plus Ultra, en las columnas sustentadas por los ángeles en la parte superior de la imagen. Mismo emblema que también será añadido por Tiziano en la pintura.

Jacopo Caraglio, siguiendo la obra de Tiziano: La Anunciación. Londres, British Museum.

     El grabado realizado por Jacopo Caraglio permitió que el dinamismo y nueva concepción espacial que Tiziano imprimió en su obra fuera copiada por otros artistas. De hecho se conserva una copia de la pintura del artista veneciano realizada por El Greco y que tan sólo el cretense pudo realizar basándose en el grabado de Caraglio ya que se cree realizada entorno a 1568, cuando todavía estaba el pintor en Italia. La obra fue adquirida en el año 2014, en Sotheby’s Nueva York, por el fondo Cultural Villar-Mir por la friolera de 5,877 millones de dolares.

El Greco: Anunciación. Fondo Cultural Villar-Mir.

     La enorme difusión que el grabado de Caraglio le dió a la obra de Tiziano hará que la iconografía de la Anunciación cambie a partir de ese momento. La potente figura del ángel que señala al cielo y, sobre todo, el espacio sobrenatural que se abría encima de las cabezas de ambas figuras, lleno de imágenes angélicas supuso el nacimiento de la Anunciación triunfal. Si hasta ese momento el lugar donde tenía lugar el mensaje del Ángel era un interior doméstico o un templo, a partir de ahora será un escenario mezcla entre lo terrenal y lo celestial el elegido. La pintura de Tiziano será copiada, como hemos visto en la obra de El Greco, pero también reinterpretada como es el caso del cuadro de Peter Candid para el altar mayor de la Iglesia de San Miguel en Múnich en 1587 y posteriormente grabado por Johann Sadeler. Incluso su influencia llegará al siglo XVII, como podemos ver en la Anunciación de Murillo del Prado.

     Tras su llegada a la corte de España el cuadro pasó a la colección de Carlos V en cuya testamentaría realizada en 1561 se ubicaba en la fortaleza de Simancas y en cuya descripción ya se encontraba en mal estado: “La Salutación, lienzo grande, de mano de Tiziano, con la divisa Plus Ultra en lo alto: algo maltratado”. Habrá que esperar a 1580 para que la obra se instalase en la Capilla del Real Palacio de Aranjuez que acababa de ser terminada. De hecho, tenemos noticias de que el 27 de agosto de 1580 se pedía a:

“Antonio de Segura, nombrado por V. M. y Juan Gómez, por Alonso Sanchez para ver y tasar el reparo del quadro de pintura de la Anunciación y ventanas fingidas de la capilla de Aranxuerz, dezimos que avemos visto el dicho quadro antes de agora en el estado que estava antes que se reparase y agora después de reparado y acomodado de las necesitadades que tenía nos pareçe estar bien reparado y acomodado y asi mismo el dorado y azul de la moldura del dicho quadro está bien hecho y acabado […] dezimos que en dios y en nuestra conciencias y a los que nosotros sabemos y entendemos qnos pareçe que vale çiento y çinquenta ducados”.

Martínez Leiva, G: “La capilla y escalera doble…”, p. 99.

Vista del Palacio Real de Aranjuez en el siglo XVII. En la torre es dónde estaría ubicada la Real Capilla.

     Es decir, la obra antes de su instalación en la Capilla fue restaurada nada más y nada menos que por el pintor Alonso Sánchez Coello. La primera descripción y más amplia de la obra, colocada ya en la Capilla Real de Aranjuez, nos la da Cassiano dal Pozzo, quien acompañó al Cardenal Francesco Barberini en su visita a España en 1626:

“En esta capilla hay un cuadro famosísimo de Tiziano que representa a un Anunciación con un ángel, que en acto de genuflexión desde uno de los ángulos del cuadro se arrodilla [ante ella], mientras que la Santísima Virgen desde un reclinatorio con la forma de un enorme águila, se gira para escuchar el mensaje divino. La ejecución tanto de la Virgen como del ángel y de los paños no se puede dudar que son de Tiziano, que contento de su obra ha destacado su nombre. […] Más allá de la escena de la habitación aparece un paisaje con alguno arbolillos. El más aparente, trazado con una especie de tinta amarillenta, se identifica de forma tan clara como si hubiese sido hecho de un solo trazo, y también se ven algunos otros verdes y distintas tonalidades de suelo, y algunos montes al fondo d eazul ultramar, lo que da una perspectiva notable, [y] a lo que para aumentar su gracia ha añadido dos figuritas de un ángel con Tobías. Sobre este paisaje se representa un cielo hermosísimo, sobre el cual distribuye una gloria de ángeles de gran belleza, cuatro por cada lado, los últimos de los cuales están colocados ya en la parte del cant odel cuadro. Uno de ellos sostiene la columna [con la] empresa de Carlos V y la palabra Plus, y el otro [con la palabra] Ultra. Entre los ángeles hay uno que aparenta ser un joven de unos ocho o diez años, que con una mano parece que empuje una nube y no se puede ver tonalidad de carne más bella ni colorido más vivo. Este cuadro ha sufrido bastante debido al ambiente fresco de la estancia y la calidad de sus tonos se ve un poco mermada”.

Cassiano dal Pozzo: Diario del viaje a España, fol. 34v-35.

      Su mal estado de conservación, hará que nueva sea intervenida en época de Carlos II. Esta vez el “restaurador” será ni más ni menos Luca Giordano como nos relata Palomino: “y lo retocó Lucas Jordán el año pasado de 1698, por estar muy deteriorado”. La pintura volverá a citarse en el interior de la Capilla, ocupando el Altar Mayor, en el inventario tras el fallecimiento de Carlos II:

“Una pinttura de el Tiziano que estta en el Alttar Mayor que es de el Misterrio de la encarnacion y tiene Seis Uaras y media de altto y quattro de ancho con su marco dorado (unos cinco metros de alto por tres metros y medio de ancho)”.

Fernández Bayton, G: Testamentaria de Carlos II…, Vol. III, p. 174.

Javier Ortega y Miguel Ángel Alonso: Sección con una hipótesis del estado original de la capilla.

*Fotos recogidas del libro La Capilla ded Felipe II en el Palacio Real de Aranjuez.

      Antonio Ponz también nos describe todavía el cuadro en el interior de la Capilla de Aranjuez en 1772:

“En el altar mayor está colcado aquel grande y famoso cuadro que el Ticiano regaló a Carlos V. Representa la Anuncación, con una bellísima gloria en lo alto, hecho todo con la mejor casta de tintas de aquel singular artífice. La Virgen es el símbolo de la modestia; pero en cuanto a la actitud del ángel, juzgan algunos ser más pintoresca que reverente”.

A. Ponz: Viaje de España, Tomo I, Carta V, 54.

     Poco después la obra dejaba de colgar del Altar Mayor de la Capilla de Aranjuez. Las obras que se estaban realizando en el Palacio para aumentarlo de tamaño bajo los diseños de Francisco Sabatini, y que darán a éste el aspecto que luce en la actualidad, harán que la zona de la capilla pierda su función al crearse una nueva de mayores dimensiones. Así el 9 de julio de 1778 Floridablanca ordenaba a Sabatini:

“que el cuadro de la Anunciación de Ticiano que hay en el Altar Mayor de la Capilla Vieja de este Palacio, que se va a desacer, es tan grande que no se puede colocar, dispondré que se quite con cuidado, se encajone y se lleve a Madrid para la Sacristía del Real Palacio, como alaja que es de mucha estimación”.

C. García Frías: “Una obra perdida de Tiziano…”, RRSS, 2004, p. 75.

Planta completa del Palacio Real de Aranjuez con las diversas fases constructivas. Con el nº 1 marcada la antigua Real Capilla y señalada dentro de un cuadro rojo la actual creada por Sabatini.

     Sin embargo, la gran pala de altar de Tiziano pasó entonces a ser almacenada en la Casa de Rebeque, lugar que se ubicaba en frente del Palacio Real, entre la Calle del Factor y el pretil de Palacio, y donde los pintores de la Corte tenían su estudio para la reparación de las pinturas. Allí se encontraba en 1785 cuando se describe como: “El Quadro grande que estubo colocado en el Retablo de la Capilla antigua del Palacio de Aranjuez, y representa la Anunciacion de Nra. Sra. Tiziano”; y también en la testamentaría de Carlos III realizada en 1794 cuando se vuelve a citar: “Cinco varas y media de alto y quatro escasas de ancho: La Anunciacion. Este Quadro estubo en la Capilla de Aranjuez. Ticiano… 40.000″. Como vemos, pese a que estaba en la casa de Rebeque para su “reparación”, la obra presentaba una tasación altísima. La pintura será entonces restaurada y llevada a Aranjuez donde parece que Fréderic Quillet, Comisario de Bellas Artes del Gobierno de José Bonaparte, la ubicó en una sala del Palacio. No obstante, poco debió de estar en ese lugar ya que el lienzo salió de España y en 1814 fue restituido a la colección real por el sumiller de cortina de Fernando VII, don Pablo Recio y Tello, gran coleccionista de arte y que junto a esta obra restituyó cuatro más a la propiedad real:

“La Anunciata de maría Santísima, de cinco varas y tercia de alto por quatro de ancho, original del Ticiano. Este quadro es el mismo que estaba en la cpailla mayor de Aranjuez. Está maltratado y arrollado en un cilindro”.

B. Bassegoda: “La colección pictórica de don Pablo Recio..”, p. 235.

     La obra pasó entonces a ser custodioda nuevamente en la Casa de Rebeque, pero en un estado de conservación muy precario: “sumamente maltratado por haber estado arrollado y cortado sin arte de su bastidor”. En vez de acometerse su inmediata restauración, la obra quedó relegada en el taller y allí se perdió su pista para siempre. Un ejemplo dramático de como una de las obras más importante de la historia del arte desapareció por la desídia con la que en una época fueron tratadas las joyas de nuestro patrimonio.