El rico tesoro que Mariana de Neoburgo regaló a la Catedral de Toledo

     Hoy volvemos a rescatar uno de los artículos científicos que hemos escrito en los últimos tiempos (para acceder al artículo completo puedes hacerlo aquí). En este caso vamos a resumiros la historia de las cuatro esculturas de plata y piedras preciosas que representan los Cuatro Continentes que se conservan en la Sacristía de la Catedral de Toledo. Éstos fueron identificados como obras de Lorenzo Vaccaro en la década de los años 60 gracias a que la Dra. Elena Santiago, identificó las piezas con unas palabras del biógrafo italiano Bernardo de Dominici al hablar sobre el escultor italiano:

“… Pel Conde S. Stefano Vicerè del Regno fece quatrro statue rappresentanti le quatro parti del mondo, tutte d’argento, e la spesa ascende a 95 milla ducati; usando in esse il Vaccaro somma diligenza e fatica, assistendovi il Vicerè in persona, che speso portavasi a casa di Lorenzo per vedere il lavoro; il quale compiuto che fu, lo mandó alla Maestá de Carlo II Re della Spagna, da cui furon ricevute le statue con gradissimo piacere e fueron gradite e lodate da tutta la Corte;…”.

Bernando de Dominici, Vite de Pittori, Scultori ed Architetti napoletani. Nápoles, 1742.

Anónimo: Retrato de Francisco Benavides, IX Conde de Santiesteban. Madrid, Biblioteca Nacional de España.

     Como dice Dominici las piezas fueron encargadas por el Virrey Conde de Santiestaban, gran aficionado y coleccionista de platería desde su virreinato en Sicilia y quien encargará al escultor Lorenzo Vaccaro la realización de cuatro esculturas en plata de grandes dimensiones (136 cm alto x 70 cm ancho x 80 cm fondo y 45 Kg. aprox. cada una). Las cuatro partes del mundo conocidas en el siglo XVII están representadas cada una por una figura femenina sentada encima de un globo terráqueo, el cual lleva grabado un mapamundi del continente en cuestión que personifica. Asimismo cada una luce incrustaciones de pedrería a modo de collares, cinturones, etc., relacionada con su continente: diamantes y zafiros adornan la figura de Asia, América lleva esmeraldas, topacios África, y Europa rubíes y diamantes. Cada uno de los globos terráqueos descansa sobre tres animales característicos del continente. Así Europa lo hace sobre caballos, África sobre leones, Asia sobre camellos y América sobre caimanes. Por último, los animales se apoyan sobre una base de madera de tipo triangular y lados cóncavos, que cuenta con una inscripción que identifica a cada una de las esculturas.

     Las figuras se basan en la Iconología de Cesare Ripa.  Al hablar de Europa dice: “Dona ricchissimamente vestita di habito Regale di più colori, con vna corona in testa & che sieda in mezo de due cornucopia incrociati… con la destra mano tiene vn bellissimo tempio”.

Lorenzo Vaccaro: Europa. Sacristía de la Catedral de Toledo. Fotografía: Investigart.

Cesare Ripa: Europa.

     Al referirse a Asia la describe como: “Donna coronata di vna bellissima ghilanda di vaghi fiori & di diuersi frutti contesta, farà vestita di habito ricchissimo, tuto ricamato d’oro, di perle & altre gioie di stima; nella mano destra hauerà ramuscelli con foglie & frutti di cassia di pepe, & farofani, le cui forme si potranno veder nel Mattiolo, nel la sinistra terrà vn bellissimo & artificioso incensiero dal qual si veggia lesalare assai fumo. Apresso la detta donna vistarà vn camelo…”.

Lorenzo Vaccaro: Asia. Sacristía de la Catedral de Toledo. Fotografía: Investigart.

Cesare Ripa: Asia.

     De América dice: “Donna ignuda, di carnagione fosca, digiallo color misto, di volto terribile, & che un velo rigato di piú colori caladole de vna spatta á trauerso al corpo, le copri le parti vergognose… L’arco & le frezze sono proprie armi, che adoperano continuamente…”.

Lorenzo Vaccaro: América. Sacristía de la Catedral de Toledo. Fotografía: Investigart.

Cesare Ripa: América.

     Mientras que a África la representa como “Vna donna mora quasi nuda “tiene vn Leone legato con vna fune… tiene vno scorpione nella destra, affisa in terra, nella sinistra vn cornucopia”.

Lorenzo Vaccaro: África. Sacristía de la Catedral de Toledo. Fotografía: Investigart.

Cesare Ripa: África.

     Algunos de los aspectos estilísticos de las figuras pueden deberse a la influencia que Luca Giordano ejerció sobre los artistas del momento. De hecho Lorenzo Vaccaro se basó en algunas de sus esculturas en pinturas realizadas por Luca Giordano, el artista napolitano, y posiblemente europeo, con más renombre en el momento. En 1688 se enviaron a Madrid desde Nápoles, entre otras pinturas de Luca Giordano, las cuatro que representaban Las partes del mundo y los héroes conquistadores. En el incendio de la embajada española en Lisboa en 1974 pereció la Alegoría de América, conservándose en las colecciones de Patrimonio Nacional las correspondientes a África, Asia y Europa. No obstante, se conserva una copia completa, con unas dimensiones más reducidas, de la Alegoría de los Continentes en la Fundación Banco Santander ya que el conjunto fue copiado en el obrador del pintor.

     Aunque la fecha de realización de los Cuatro Continentes ha sido cuestión de debate, no hace mucho que definitivamente se estableció su realización en 1695. Dado que Santisteban fue nombrado grande de España en 1694 puede suponerse que éstas fueron encargadas a Vaccaro para ser enviadas a la corte como agradecimiento ante la concesión del máximo honor al que podía aspirar un noble español. Sin embargo, el virrey en vez de remitirlas al rey Carlos II mandó las esculturas a la reina Mariana de Neoburgo, gran aficionada como él a la platería y a la escultura. El movimiento político del virrey no podía ser más acertado ya que gracias a esta dádiva hay que entender el nombramiento de éste, tras su regreso a la corte en marzo de 1696, como mayordomo mayor de la reina. El regalo artístico como arma de persuasión política fue utilizado magistralmente por Santisteban, que de esta forma no sólo halagaba al rey sino que también conseguía el favor de su esposa.

     La imagen de los monarcas ya había sido puesta en relación con los cuatro continentes con anterioridad. Ya en 1684 en el melodrama Il Giustino, representado en Nápoles con motivo del cumpleaños de Carlos II, se usaban los cuatro continentes como una alegoría del dominio del mundo por parte del soberano:

“viene un terremoto, si scuote il Mondo, e dividendosi in quattro parti mostra nel seno la statua del nostro Monarcha Carlo II, con Iº Europa, Asia, Africa, e America al suo piede, formando un altro Mondo sotto la statua comparendo in aria la Monarchia”.

     Para saber que las esculturas de los Cuatro Continentes fueron propiedad de la reina Mariana de Neoburgo y no del rey es clave la testamentaría de Carlos II. En ella no se hace referencia a estas piezas al hablar de las obras pertenecientes al Cuarto del Rey, pero, sin embargo, al registrar las obras que se encontraban en el Cuarto de la soberana se señalaba:

“Quattro Cajas Arquedas forradas por de fuera de terciopelo carmesí Con galon de oro falsso Con sus Cerraduras y quattro Aldauones dorados Cada Vna que esttaban abiertas Y dentro de ellas no se hallo nada; Y el dicho Aposentador (Gabriel de Silba) declaro que heran de las estatuas de las quatro partes del mundo que presento a la reina nuestra Señora el Señor Conde de Santtisteban Su maiordomo mayor”.

Gloria Fernández Bayton, Testamentaria de Carlos II, 1985.

Luca Giordano: Mariana de Neoburgo a caballo. Madrid, Museo Nacional del Prado.

     Tras la muerte de Carlos II y el forzado exilio de la soberana, primero en Toledo y posteriormente en Bayona (Francia), los Continentes quedaron almacenados en el Convento de las Vallecas en Madrid. Tras la muerte de Mariana el 16 de julio de 1740 se abrió su testamento y en él dejaba estipulado que:

“[Otro (legado) a la Virgen del Sagrario de Toledo]: Mando, y es mi voluntad que se le den a Nuestra Señora del Sagrario de Toledo, de las alhajas, que yo tenía en aquella ciudad, las quatro partes de el mundo, con las Joyas, o aderezos que tienen, y que me encomienden a Dios”.

Isabel Barbeito Carnicero, “Testamentos de Mariana de Neoburgo”, AIEM, 1991.

     La última voluntad de la reina fue respetada y las obras fueron mandadas a la Catedral de Toledo, donde se recibieron el 8 de febrero de 1741, tal y como consta en la nota al margen del inventario de bienes de la reina y como también se dice en el inventario del Cardenal Lorenzana de 1790.

     Mariana de Neoburgo siempre tuvo muy presentes aquellos lugares que habían sido especiales para ella y Toledo, donde había residido cinco años y a cuya Virgen del Sagrario le profesó una enorme devoción, fue beneficiaria de uno de los mayores tesoros que la reina poseía el cual, afortunadamente, sigue conservándose en la actualidad en la catedral toledana debajo del majestuoso techo que Luca Giordano pintó en la catedral toledana.

Luca Giordano: La Virgen imponiendo la casulla a San Ildefonso. Sagrario de la Catedral de Toledo. Fotografía: Investigart.

*Este texto es un extracto del artículo publicado por Gloria Martínez Leiva títulado “De profano a sacro: Mariana de Neoburgo y los Continentes de plata de Lorenzo Vaccaro en la Catedral de Toledo”, Estudios de Platería de San Eloy de los Plateros, Universidad de Murcia, 2016, pp. 361-374. Si quieres leer el texto extenso al completo con todas las fuentes, documentos, etc. puedes hacerlo aquí.